Trabajo de análisis e Investigación:
Crónica, 19/01/03
Comodoro Rivadavia
La flia. Molina satisfecha y orgullosa con su microemprendimiento: “YA SOMOS CHINCHELLEROS”
Hace cinco años recibieron el apoyo municipal, a través de ADELOC, y comenzaron a hacer realidad su microemprendimiento de cría de chinchillas y el sueño se ha logrado.
Con el apoyo y asesoramiento del criadero Soto – Carromba, la familia Molina pudo lograr su objetivo con este proyecto que apunta a cosas mayores: el criadero industrial y la futura exportación.
Luis Molina tiene su pequeño microemprendimiento en el barrio Divina Providencia, en la calle Ribotta 962 en Km. 3, gracias a la perseverancia de su esposa.
Hoy el microemprendimiento funciona con 18 chinchillas, entre machos y hembras, es el comienzo, pero el objetivo es un criadero industrial, porque para lograr una rentabilidad se debe criar de 200 chinchillas como minímo.
“Golpeamos muchas puertas y se abrió la Adeloc”
Luis Enzo Molina comenzó relatando que “el motorcito fue mi señora, idea que arranca hace cinco años cuando en un programa televisivo se da cuenta que su producción es redituable”
“Fue así que comenzamos a tocar puertas y el único que confió en nosotros fue el municipio, a través de Adeloc (Agencia de Desarrollo Local) a cargo de los señores Ulla, Madueño y Claudia de los Santos, quien hizo el seguimiento del proyecto y así logramos el préstamo”.
También nos ayudó mucho el criadero de Soto-Carromba, a quien le compramos los animales y nos puso el microemprendimiento y nos sigue asesorando y apoyando”.
Su hábitat
Luego habló Molina del hábitat de las chinchillas y señaló que “deben estar en un espacio con cierta temperatura ambiente, con luz permanente, ventilación y una cama de aserrín blanca que no despida color para que no manche la piel”.
Otro tratamiento habitual, dijo, que “una vez por semana se bañan, durante una hora, se introducen solas dentro de un rasco de vidrio donde contiene un polvo para que no se produzcan hongos en la piel, porque el pelo, si se contagia, se enferma y no sirve más.”
“También cada semana se cambia el aserrín, porque hacen sus necesidades, y su comida es alimento balanceado y alfalfa. Son animales dóciles, no producen olor, no hacen ruido, duermen de día y a la noche están despiertos, son inquietos, pero no molestan”
La crianza y su venta
Respecto al tiempo de crianza, comentó Molina que “la Chinchilla tiene 111 días de gestación y luego produce dos o tres crías, es decir, que cada cinco hembras que tenemos van a tener de cinco a seis crías en el año, obviamente en el período de un año vamos a tener entre sesenta a noventa más”
Luego se refirió al crecimiento de la piel y su momento para la venta le indicó que “la piel tiene un punto de maduración que anda entre los seis y los nueve meses; llegado ese tiempo se puede sacrificar el animales, de lo contrario, esperar dos meses más, en ese período se inyecta un anabólico, el animal agranda el cuerpo y ahí sí se debe sacrificar; se cuerea y luego se debe enviar a Buenos Aires para curtir la piel, único lugar donde existe ese proceso”
El futuro apunta un criadero industrial
Pero la familia Molina entusiasmada, no se quiere quedar en un pequeño microemprendimiento y se encuentra haciendo gestiones para lograr un terreno e instalar un criadero industrial, porque este es el inicio.
Para fundamentar la rentabilidad recordó que “se necesita lo mínimo tener unas doscientas chinchillas”, pero volvió a reiterar que “dentro de un año tengo que tener el espacio necesario ya que con las cinco hembras que tengo vamos a tener entre sesenta y noventa crías, por eso tengo encaminado un terreno en la zona del camino alternativo Roque González para construir el criadero industrial a que uno aspira”.
Finalmente Molina volvió a pedir a Corfo, el apoyo solicitado “porque hasta el momento me tienen en promesas y después hablan de incentivar a los productores de las pymes”.
“Buscamos exportar”
En cuanto a la venta señaló el productor que “estamos con el criadero Soto-Carromba, -Dn Soto viajó a España para buscar mercado-, tratando de exportar a Barcelona, porque en Buenos Aires los productoras hacen lobby; en tiempo de la convertibilidad pagaban la piel treinta y siete dólares y ahora con la devaluación sólo quieren pagar entre quince y diecisiete dólares, entonces estamos buscando mercado.